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lunes, 11 de mayo de 2009

Für Dich und für immer:)

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.

martes, 5 de mayo de 2009

TRANSCULTURAL REFLECTIONS

When reading about Eastern European Jewry and its golden age, I discovered the need to apply some of its values and preferences to our current world...

Life to them was not merely an opportunity for indulgence, but a mission that God entrusted to every individual. (...) Every man constantly produces thoughts, words, deeds. He supplies these products to the Powers of Holiness or to the Powers of Impurity. He is constantly engaged in either building or destroying. (...)
Piety is more important than wisdom, naïveté ranks higher than speculation, the God-fearing man is above the scholar. By their apotheosis of simplicity, of warm faith, of humaneness and desirable moral qualities, they paved a way to God for the ordinary man.


Pues eso, ora et labora, y "ora lo que laboras" :)

miércoles, 1 de abril de 2009

Versos de un poeta navarro

En esos días, mirando a Santa
María, le diría seguramente los últimos versos de su poema:



"Me fui lejos, muy lejos. Pero aún arde
tu amor como una lámpara en mi vida. (...)
Y nunca, nunca. Emperatriz celeste,
podré olvidar la luz de tu mirada,
que llevaré, como una estrella, en este,
mi enamorado corazón, clavada."


Gracias, Albert :)

jueves, 23 de octubre de 2008

¿Para qué sirve la literatura?

(by Jorge Majfud, University of Georgia)

Estoy seguro de que muchas veces habrán escuchado esa demoledora inquisición: «¿Bueno, y para qué sirve la literatura?», casi siempre en boca de algún pragmático hombre de negocios; o, peor, de algún Goering de turno, de esos semidioses que siempre esperan agazapados en los rincones de la historia, para en los momentos de mayor debilidad salvar a la patria y a la humanidad quemando libros y enseñando a ser hombres a los hombres. Y si uno es escritor, palo, ya que nada peor para una persona con complejos de inferioridad que la presencia cercana de alguien que escribe. Porque si bien es cierto que nuestro financial time ha hecho de la mayor parte de la literatura una competencia odiosa con la industria del divertimento, todavía queda en el inconsciente colectivo la idea de que un escritor es un subversivo, un aprendiz de brujo que anda por aquí y por allá metiendo el dedo en la llaga, diciendo inconveniencias, molestando como un niño travieso a la hora de la siesta. Y si algún valor tiene, de hecho lo es. ¿No ha sido ésa, acaso, la misión más profunda de toda la literatura de los últimos quinientos años? Por no remontarme a los antiguos griegos, ya a esta altura inalcanzables por un espíritu humano que, como un perro, finalmente se ha cansado de correr detrás del auto de su amo y ahora se deja arrastrar por la soga que lo une por el pescuezo.

Sin embargo, la literatura aún está ahí; molestando desde el arranque, ya que para decir sus verdades le basta con un lápiz y un papel. Su mayor valor seguirá siendo el mismo: el de no resignarse a la complacencia del pueblo ni a la tentación de la barbarie. Para todo eso están la política y la televisión. Por lo tanto, sí, podríamos decir que la literatura sirve para muchas cosas. Pero como sabemos que a nuestros inquisidores de turno los preocupa especialmente las utilidades y los beneficios, deberíamos recordarles que difícilmente un espíritu estrecho albergue una gran inteligencia. Una gran inteligencia en un espíritu estrecho tarde o temprano termina ahogándose. O se vuelve rencorosa y perversa. Pero, claro, una gran inteligencia, perversa y rencorosa, difícilmente pueda comprender esto. Mucho menos, entonces, cuando ni siquiera se trata de una gran inteligencia.

jueves, 21 de agosto de 2008

Time flies!!

Vaya, me he pasado por mi propio blog para saber cuánto tiempo hacía desde mi última aportación y... ¡cáspitas! Va para dos meses... El tiempo vuela, sí, pero bueno es verano y se me perdona. Además, qué caray, escribo cuando me apetece, jajaja. En estos momentos sólo voy a escribir lo que se me está pasando por la cabeza (una de tantas cosas, en realidad), que es: la literatura medieval tiene su gracia así de vez en cuando y tal, un dato curioso, unos autores medianamente fundamentales (paradójica combinación), pequeñas ventanitas para asomarse a la época de las persecuciones religiosas en Inglaterra, a las herejías lolardas y los caciquismos ("cuentos de siempre", by History S.A.), la filosofía del momento (una de las grandes aportaciones de los mal llamados "años oscuros")... Sin embargo... I miss the beating and blatant modern history of the States, some of its daring authors and intelectuals, the constant, passionate relationships between the leading minds and the factual leaders (oh yeah, this is another kind of soap opera...), the literature of the melting pot and its common feeling for this kind of sacred, radically untouchable Americanism... Just a few days more, scarcely a month and I'll be free to get down to the real now, to the now of the current stream of thought, inevitably led by the U.S. which inevitably turn all the others' eyes to them, leaving them amazed and at the same time still considering whether that's the fair thing to do or whether the old yankees are on the top for any specific, unknown and ongoing reason. Alea jacta est.

miércoles, 12 de marzo de 2008

De cuando Jiménez Lozano salpicó mi investigación

Cuando comencé a abrir los libros, me encontré enseguida con unos señores y señoras
de los siglos pasados como Erasmo y Tomás Moro, pero sobre todo del XVII
, que me
cautivaron para siempre. Sus rostros, sus manos, el blancor de los cuellos, las pecheras
y los puños de blonda, me fascinaban y sus inquisitivos ojos preguntaban. Esto es, los Descartes, Spinozas, y Pascales; o messieurs y mesdames de Port-Royal des Champs.
Y, luego, cuando vi los Honthorst, los Rembrandt, los Vermeer, los Saemredan, los
De la Tour, tuve que decirme: ¡Anda! ¡Pero si a estos caballeros los he conocido desde siempre! ¡Si esas escenas las he visto, y yo mismo estaba allí con mi ojo holandés!
Todos estos fueron como los retablillos de mi primer saber, y seguirían siendo mis
loci standi, que es decir las personas con las que mirar el mundo, y los lugares desde donde mirarlo.


Ayer me encontré con un genio. Una cabeza que cosía palabras como una rueca y que tenía una lucidez fuera de lo normal, amén de una chispa cómica muy de agradecer especialmente en el contexto formal en el que nos encontrábamos. Un pequeño, arrugado y encogido genio que fue a encontrarse con el mundo hace cerca de 78 años. Como él dice, el individuo es algo inefable, pero al menos con un puñado de palabras intentaré esbozar el perfil de aquel hombre de gorro ruso a través de lo que me sugerían sus palabras. A mí me hablaba de que a veces la cultura dominante no tiene ojos, que los tiene fundamentalmente lo humano; y mirando la literatura es cuando vemos una realidad más consistente de la que el género representa. Esto ocurre a través de lo que él llama "la misericordia de la noche", un claroscuro de realidad y sueño, de visión mística en lo tenue de la luz de una candela, la vela de la fe que ilumina el rostro del visionario (quien conoce mi dedicación actual notará que aproveché la conferencia para enriquecer e inspirar mi DEA :)) Se privilegia en estos escritos la intimidad de "mis místicos" (y -según Lozano- la que configura los personajes), escrutando los adentros de su alma. Es una narrativa silenciosa y callada, rodeada de misterio y quietud que requiere una fragilidad del silencio del mundo que el autobiógrafo atrapa para dar el dinamismo que le aportó y sigue aportándole su vida y su pensamiento. Así, la penumbra de este claroscuro está llena de misticismo... y luego está lo más importante, lo esencial, lo que no se calma con historias pequeñas y frágiles a través de las cuales se conoce al hombre; una atmósfera sencilla, con un tempo narrativo lento que invita a la reflexión, sin conexión aparente con lo externo: salen de las historias -los personajes- y se ponen a vivir en nuestra alma; así pasa con las visiones místicas, hacen cuerpo en nuestra sensibilidad para trascender lo que tenían de autobiográfico atendiendo a la experiencia del místico. "No hemos venido a ver, sino a no ver", decía Ana, lo que desnuda nuestra dependencia y nuestra ceguera, la de quien necesita los ojos de quien sí ve y está dispuesto a contárnoslo, prudentemente, porque "un susurro es más frágil que un discurso, su mitad está hecha de silencio".

Para Lozano, el tiempo cuenta poco en el arte; entre lectores y autores hay cierto pacto intelectual y espiritual. Empezó comentando que los personajes son una cuestión moderna, ligada al narrar de finales del XIX- principios del XX, momento en el que el hombre estaba tan instrumentalizado que no había nada que contar (según Walter Benjamin, "no había nada humano"); todo eran análisis políticos, sociales, económicos..., y al hombre moderno le molestaban las historias. Lo que mejor define nuestra cultura es el desinterés por las historias humanas, en definitiva. A mí, que Lozano nos contara (o nos recordara) que las personas tenemos una dimensión visible y corporal y otra invisible e inefable, que nos aleja de ser objetos, me sugirió de repente muchas cosas, a saber: al alejarse del realismo se ve en la misma perspectiva tanto el objeto como lo humano, de modo que la naturaleza humana estaría hecha de lo mismo que los objetos o que, por ejemplo, la política (por eso, como dijo Lozano, Gauguin o Picasso entienden igual el modo de representar una silla y un grupo de mujeres) Si el ser de la criatura ya no tiene sus trascendentales (los archiconocidos verdad, belleza y bondad) "no hay ser, ni hombre ni mundo", como al parecer vino a querer decir William Faulkner al recibir el premio Nobel en 1950.

Yo me meto con la crítica marxista, ustedes me perdonen. Me importa un pimiento lo políticamente correcto, a no ser que sea lo correcto para mí. Por eso casi me levanto a aplaudir cuando el pequeño valiente -anciano sólo en apariencia- habló de esta corriente y la puso en relación con el arruinamiento del individuo, porque si éste no significa nada en la vida real, no hablemos ya de la dimensión literaria... Las construcciones psicológicas se construyen y deconstruyen según los intereses, faltaba más, por eso también Lacan consideraba al "yo" como "conciencia" y "evolución", como en un proceso de glorioso dramatismo de la vida humana.

Lozano dio la bienvenida a los personajes. Mejor pocos y deslumbrantes, inferí yo, lo cual me hace poner en contraste la multiplicidad de éstos -que pueden acabar como en La Colmena- por una visión mística de, como mucho, tres personas, siempre más fáciles de definir pero no tanto de relacionar, como es obvio. El relato autobiográfico "parece" menos vivo, más cerrado, porque los personajes no se escapan de las manos del autor; responden a los hechos recreados en la memoria y no rechazan la revisión del "demiurgo". Sin embargo, los personajes de ficción escapan al control de su creador, cobran autonomía y se alejan de la expectativa que de ellos se podía tener en un principio. Por el contrario, los personajes reales (en términos autobiográficos y no de calidad literaria) tratan de cumplir lo más posible con la vida que han tenido tanto dentro como fuera de la mente del autor: son personajes (re)encontrados, no construídos. En la construcción de personajes, eso sí, los hay que son fraudes, pero para evitar esto y hacer que un personaje sea propio y viva, el quid está -según Lozano- en el status en que el escritor se instala.

Hay por tanto dos maneras de aproximarse a los personajes y a sus historias: 1) creando historias y personajes que mejoren la realidad del hombre y al hombre mismo, ó 2) mediante una representación de la realidad tal y como es. Parafraseando a Thomas Eliot, decía Lozano que cada vez es más difícil hacer poesía, porque somos más conscientes de estar haciéndola. Las pasiones son cosas del alma, no hay que reir ni llorar ante la realidad, sino comprender, pero en literatura hay que discernir entre el comprender por el contenido o el comprender por la forma de mano del autor. Esto es, si el autor impone el lenguaje, éste será instrumental, y no dejará que el personaje se desarrolle. Debe haber una alteridad de los personajes con respecto al autor: ambos se dan vida mutuamente, al infierno o al Edén, pero nunca a la nada; creo que Lozano se estaba refiriendo a la relación y estímulo emocional existente entre autor y personaje cuando decía que "se puede hacer llorar con un pisotón, las emociones no son suficiente para calificar un escrito de literatura". Por otra parte, decía, "lo ahistórico nos revela lo increíble": la abolición del tiempo histórico, como en las visiones, es reflejo de una realidad trascendental, aunque hay una delgada línea con lo fraudulento, según qué se tenga en cuenta y si el carácter de la narración es onírico, ficticio, visionario... Por tanto, hay que buscar la historicidad en los escritos (por ejemplo, como en el relato de "Las hermanas", incluido en los Dublineses de Joyce)

Pero entre lo más clarividente que dijo estaba el tema de la inspiración, que él afirmaba poder encontrarse sólo en el hombre y las pasiones humanas, en una fusión entre vida y literatura, dos realidades que nunca pueden ir en paralelo. "Tenemos estructura de relato", dijo Ana, y es que ésta es la realidad, tenemos un perfecto concepto de la realidad. Una vez fundido esto en una obra, se requiere la labor de un lector sensible para terminar el proceso con plenitud, un tipo de lector que al mismo tiempo es el mejor crítico.

En la potente imaginación de Lozano, el yo hace rodar el mundo entero como si fuera un eje; un yo expositivo y humilde, que no invada y al que no le falte la inocencia. Un yo que pertenezca al grupo de los hombres y no de los tipos, que espere -no busque- la inspiración para salir a flote y hablar de nuevo y para siempre de las mismas cosas, una y otra vez "desde los cantares de amor del reino de Mari". Un yo que cree una literatura autónoma e independiente; como dijo Habermas, sin que la cultura tenga apelativos políticos. Del mismo modo que Platón siempre ha sido el centro de la especulación filosófica, la literatura ha de ser el punto en el que confluyan los testimonios, la narración de uno mismo y de los demás, la introspección y las ansias de actos comunicativos ... Necesitamos literatura y, por supuesto, necesitamos que ésta -como cualquier otra manifestación cultural- sea la que muestre tanto la esencia como el destino del hombre.


jueves, 31 de enero de 2008

Dígame, Sr. Oz...

Aquí transcribo una entrevista hecha al genial escritor israelí Amos Oz por Juan Sardá en El Cultural, con motivo del Premio Príncipe de Asturias (¡puxa!) de las Letras. Por supuesto, obvia decir que me parece un escritor contemporáneo imprescindible. Allá va:




Quizá ha sido el mismo destino escurridizo que no quiso que el padre de Amos Oz (Jerusalén, 1939) obtuviera jamás una más que merecida cátedra el que ha dispuesto que su hijo, Amos, disfrute de un igualmente ganado reconocimiento universal (sin contar que es también catedrático de Hebreo Moderno en la Universidad Beer-Sheva). Oz brilla hoy como la voz literaria más potente de Israel, sus libros han sido traducidos a más de 25 idiomas y sus opiniones ejercen una gran influencia. Testigo de excepción por su lucidez y compromiso de la historia de un país en el que vio la luz pero no existió como tal hasta ocho años después, cuando la ONU decretó su nacimiento. Es uno de los hechos históricos descritos en primera persona en la monumental Una historia de amor y oscuridad (2003), autobiografía conside- rada la obra capital de su narrativa como lo es Contra el fanatismo (2003) de su producción ensayística. En una conversación con El Cultural Oz habló sobre las claves de su obra y vida, muchas veces al hilo de la recién reeditada Fima, novela que escribió en 1989. Protagonizada por un cincuentón caótico, obsesionado con la política y gran seductor, es uno de sus libros más emblemáticos.


– Tres años después de recoger el Premi Internacional de Catalunya vuelve a España para recoger otro galardón, el Príncipe de Asturias. ¿Se siente ligado a la cultura española?– Siempre he sentido un amor profundo por España e Hispanoamérica. Desgraciadamente no hablo su lengua, pero he leído todo lo que se ha traducido al hebreo. Me siento muy próximo a la literatura hispánica porque tiene una mezcla de humor, tragedia, calidez y transparencia, a veces incluso en el mismo párrafo. Esa combinación entre comedia y drama está muy cerca de mi forma de ver el mundo y también he querido reflejarla en mis libros. Al fin y al cabo, son dos ventanas desde las que observar el mismo paisaje.


– Su visita coincide con la reedición de Fima, casi veinte años después de que usted la escribiera. ¿La tiene muy presente?

– Sí, desde luego. El de Fima es un personaje por el que siempre he sentido una gran simpatía. Aunque sea un desastre, hay una gran dulzura en su vida. Nada puede frustrarle sus ganas de vivir. Me gustó mucho escribir esa novela y desde entonces he tenido a Fima muy cerca de mi corazón.

– Es una novela con muchos elementos característicos de su obra. Por ejemplo, el tema político. ¿Está usted de acuerdo con ese Fima que acusa a la derecha israelí de aprovecharse del Holocausto o incluso compara la actuación del Estado judío con la Alemania nazi?

– Yo sabía que mucha gente se iba a enfadar por esas opiniones. Por supuesto, hubo quien me acusó de utilizar al personaje para decir lo que realmente pensaba. La novela fue un gran éxito de ventas en Israel y, aunque suene ridículo, sé que hay muchas personas que la leyeron sólo para enfadarse conmigo. Yo no comparto muchos puntos de vista de Fima, pero hay algo en ellos que me resulta muy atractivo, que despierta en mí una enorme simpatía. Está relacionado con su propia personalidad. Fima es como un niño, tiene esa inocencia que también le procura mucho éxito con las mujeres.

– Como es habitual en sus novelas, los personajes son lo más importante. ¿Comparte el anhelo de Flaubert de escribir una novela sobre “nada”, sin argumento

Cuando hago ficción, escribo sobre personas, no sobre ideas. Pero que los personajes sean lo esencial de la narrativa no significa que me disgusten las tramas. Al contrario, disfruto mucho con ellas y creo que al lector también le gustan.

– Usted ha dicho que escribe las novelas con una mano y los ensayos con la otra. ¿Tanta diferencia impone un género de otro?

– Cada vez que estoy de acuerdo conmigo mismo al cien por cien, entonces escribo un artículo y le digo al Gobierno que se vaya al infierno. Cuando comienzo a dudar de lo que pienso, entonces me pongo a escribir una novela. La ficción te permite ser más ambiguo, acercarte a la verdad de una forma indirecta, con pequeñas aproximaciones.

– La ficción también permite volar a mundos imaginados. ¿Se siente próximo a ese Fima que tiene problemas para distinguir entre la realidad y la ensoñación?

– Yo soy muy diferente de Fima. Debe quedar claro no sólo eso, sino que tampoco he pretendido hacer ninguna metáfora con él. Aunque es cierto que yo siento esa dualidad entre el mundo de la imaginación y la realidad física. Ambas dimensiones me pertenecen a mí y yo les pertenezco a ellas. Lo mejor es poder pasar de una a otra, hago ese viaje continuamente. Cuando estoy en un lado, en seguida quiero ir al otro.


Oz comenzó su andadura literaria en los 60, mientras vivía en el kibutz de Huda, en el que se instaló tras independizarse de su padre siendo un adolescente y de donde no se movería durante más de 30 años. En esa década ya publicó obras capitales como Donde aúllan los chacales (1965) o Mi querido Mijael (1968). Desde entonces ha desplegado una actividad incesante jalonada por otras obras suyas como La colina del mal consejo (1976), No digas noche (1994) o Una pantera en el sotano (1995) a las que habría que añadir las ya mencionadas y los cientos de artículos periodísticos. Hijo de una familia de intelectuales y profundamente marcado por el suicidio de su madre cuando él tenía doce años, fue uno de los fundadores del movimiento Paz Ahora, creado en 1978 por miembros del Ejército israelí en la reserva. Como militar participó en la Guerra de los Seis Días (1967) y del Yom Kippur (1973).

– De una forma u otra, siempre está presente el personaje de esa madre ausente, muerta de forma prematura mientras el protagonista es un niño. En Fima se llama Carla, que en hebro significa “está frío”. Esa madre cobra un protagonismo estelar en Una historia de amor...

– Para mí, la literatura consiste en invitar a los muertos a tomar café en mi casa para hablar con ellos. Es una forma de comunicar con los tiempos que se fueron, con los que ya no están aquí. Esa sensación la tuve de una forma más fuerte, claro está, cuando escribí Una historia..., pero puede aplicarse a mi forma de ver la literatura en su conjunto.

– La niñez como etapa fundamental en la vida, marcada casi siempre por una tragedia que afectará al adulto de forma profunda. ¿Cree que los artistas están más cerca de la infancia por su propio trabajo?

– Todos podemos tener un niño dentro, sólo que algunos optan por matarlo y otros preferimos mantenerlo vivo. En mi caso, mi actividad literaria está claramente conectada con la infancia. Para empezar, están las historias que mi madre me contaba cuando era pequeño, esas narraciones truculentas, góticas y extrañas, en absoluto adecuadas para un niño como el que yo era. Esos relatos son los que me han impresionado y marcado de una forma más profunda. Ése es un regalo que me hizo mi madre.

– No sólo su madre. En Fima, también parece que hay ecos de ese padre suyo con incontinencia verbal.

– Mi padre no fue la inspiración para Fima en absoluto. Hay una diferencia fundamental entre ambos, mi padre hablaba mucho porque sentía un pánico absoluto hacia el silencio. Sin embargo, en el caso de Fima forma parte de su carácter exuberante. No hay tensión en ello, más bien al contrario, seducción.

– Y de nuevo, hombres que aman a las mujeres. Como su abuelo.

– Sí, desde luego. Tanto Fima como mi abuelo son hommes à femmes. Hombres que tienen la capacidad de seducir a las féminas. Pero en este caso también hay una diferencia fundamental entre ambos. Mi abuelo era un hombre muy rígido para determinados temas, sin ningún sentido del humor y Fima sí lo tiene, es incluso autoparódico.

– El sentido del humor, tan importante en su obra y en su forma de pensar. Usted lo propone como antídoto en Contra el fanatismo.

– Nunca he conocido a nadie que sepa reírse de sí mismo que sea un fanático. Si el sentido del humor se pudiera vender en cápsulas, se arreglarían muy rápidamente la mayoría de problemas en el mundo. Daría un brazo por inventar esas pastillas y ganar con ello el premio Nobel de medicina, no el de literatura. No me fío de esa gente que camina como un signo de exclamación.


– Otra constante, Jerusalén, descrita como una “ciudad manicomio”. Usted nació allí pero vive en Arad, un pueblo pequeño. ¿Se fue huyendo de ese “síndrome de Jerusalén” por el que sus habitantes se vuelven mesiánicos?

– Nunca he tenido ninguna voluntad de convertirme en profeta. A Fima, el pobre, le ha tocado ser el profeta de los taxistas, algo es algo. Es una ciudad muy curiosa llena de intelectuales, mesías y redentores. En el pueblo donde vivo, Arad, todos me conocen y ese tipo de oropeles parecen muy lejanos.

– ¿Y son sus intelectuales “histéricos y llorones” como dice el protagonista?

– Eso no es más que un tópico.

– En Fima no sólo sus ideas son polémicas. También su concepción del aborto. Un tema muy presente pero en cuya polémica no entra.

– Porque, efectivamente, no es una novela sobre el aborto sino sobre la relación de un hombre con el sexo contrario. En este sentido, para Fima el aborto es un favor que se le hace a las mujeres, porque las liberan de cualquier elemento masculino, que detesta. Su forma de ver este asunto es lo que explica la esencia de su personalidad. (Y yo, Cristina, digo: Hablaría yo con Fima de un par de temas, y me parece que su ultrafeminismo destructivo (lo que también podría decirse menos eufemísticamente) es, no la esencia de su personalidad, sino su falta de humanidad)

– ¿Qué retos y ventajas le reporta escribir en hebreo, una lengua que casi no se utilizaba fuera de la religión hasta la creación del Estado de Israel en 1948?

– Como escritor, el hebreo es el mayor regalo que habría podido recibir. Es un maravilloso instrumento musical sobre el que componer. Siento que hay un paralelismo con los escritores en inglés durante la época isabelina, cuando se encontraron un idioma todavía sin formar del todo y que podían explotar al máximo con su imaginación. Me gusta porque no está solidificado y eso me da un gran margen de libertad. Siento la misma relación con mi idioma que un amante desbocado, es como un volcán que siempre está a punto de erupción.

– Usted ha dicho recientemente que existe una oportunidad para la paz pero que ésta sólo puede firmarse con la ANP, que sólo controla Cisjordania. ¿No cree que es arriesgado aislar a Gaza de un pacto?

– Ahora hay un liderazgo israelí que está dispuesto a hacer concesiones, a llegar a acuerdos. Y lo mismo sucede en Cisjordania, donde se ha impuesto la moderación. Creo que es obvio que no podemos pactar con Hamás, que sigue preconizando la desaparición de Israel como su objetivo fundamental, y que no por eso debemos perder la oportunidad de pactar con una parte importante de los palestinos. Lo que no quiere decir que no me preocupe lo que sucederá con Gaza.

– Después de tantos años de conflicto entre árabes y judíos, con un desgaste tan enorme, lo lógico es que haya cansancio por ambas partes. ¿Cree que la fatiga puede ser una fuerza para la paz?

– Quizá la principal. La fatiga es un excelente generadora de acuerdos y tratados de paz. No sólo en las guerras entre países, también en nuestra vida cotidiana, en las propias familias. Efectivamente, tanto judíos como árabes estamos exhaustos después de tantos años de conflicto, y esa sensación juega una baza importante a favor del acuerdo. Claro que hay que tener en cuenta que los fanáticos lo son precisamente porque nunca están cansados.


– Para terminar, usted cambió su apellido por el de Oz, fortaleza. ¿Le ha servido de algo?

– Cuando lo hice realmente necesitaba mucha fuerza para poder emanciparme de mi padre y emprender una nueva vida. Fue una época en la que precisaba coraje y valentía. Pasado el tiempo, soy incapaz de decir si ese nombre tuvo algún efecto, pero entonces yo desde luego pensaba que lo tendría.

domingo, 6 de enero de 2008

Novísimos a Rosa, J. A. Muñoz Rojas (1998)

"Nunca como antes y siempre
como antes. Son los lugares mismos,
la mano misma que te escribe. ¿El agua misma
la que corría entonces? Estas luces
de finales de mayo, son las del mayo aquel,
cuando entre los granados me dijiste:
Te quiero como nunca. Yo te dije:
No me hables de nuncas que no existen,
sino de siempres nuestros para siempre,
o quizá todavías que nos aguardan."

domingo, 2 de septiembre de 2007

Eichendorff

Und hier kommt ein Gedicht von Joseph F. von Eichendorff, das ich zum ersten Mal schon lange her gehört habe (vielleicht sogar mehr als fünf oder sechs Jahren!) und an der ich mir aus irgendeinen Gründ erinnert habe... Obwohl es lohnt sich, denn Sinn oder die Bedeutung zu kennen, es ist so poetisch, dass nur beim Lesen kann es auch geniesst werden... Viel Spass damit!


Es war, als hätt' der Himmel
Die Erde still geküßt,
Daß sie im Blütenschimmer
Von ihm nun träumen müßt'.

Die Luft ging durch die Felder,
Die Ähren wogten sacht,
Es rauschten leis die Wälder,
So sternklar war die Nacht.

Und meine Seele spannte
Weit ihre Flügel aus,
Flog durch die stillen Lande,
Als flöge sie nach Haus.

viernes, 27 de julio de 2007

Hablando de "palabras de café"

Un artículo publicado en "La Voz de Asturias" por el escritor Victor Alperi (a quien no conozco pero cuyas letras, por alguna razón, me hicieron sonreir...)

Mientras escribo este artículo tengo sobre la mesa un grueso volúmen dedicado a los cafés de Palermo; por desgracia, la mayoría de ellos desaparecieron durante la última gran guerra, algunos de los modernos por su nombre o por fotografías que decoran las paredes, recuerdan al autor de El Gatopardo , el príncipe de Lampedusa, cliente de estos locales y de las tertulias literarias que en ellos se alimentaban.

En toda Europa los grandes y viejos cafés tenían una función social y cultural. Famosos fueron los de Madrid, como El gato Negro, el Levante, el Continental, la Nueva Montaña, La Elipe, Chicote, Lión, y otros muchos como El Comercial; el Café de Pombo, en la memoria de muchas personas por la famosa tertulia que capitaneaba Ramón Gómez de la Serna que quedaría inmortalizada en el cuadro de Gutiérrez Solana. Contemporáneo de la mayoría de los viejos cafés estaba el Gijón, del Paseo de Recoletos que en la actualidad se le considera como el centro de la vida literaria, y pictórica, de Madrid. Precisamente Gómez de la Serna ha sido el autor que más ha escrito sobre estos locales: "Los Cafés --decía-- son los burladeros, los reductos en que resguardarnos de las calles por las que no se pueden hacer trayectos largos", "En el Café se apura con gusto el cáliz amargo de la vida, frase que nunca será más oportuna que ante una taza de más café que leche", y también: "El Café tiene el don de docilizar al indócil, de volver comprensivo al incomprensivo, aún cuando el intolerante siga siendo tan intolerante".

Asturias, por no ser menos que Madrid, también tenía importantes cafés con tertulias literario-políticas que trataban de arreglar el mundo. Oviedo contaba con cafés de reconocido prestigio, el Cervantes, el Peñalba, El Rialto, incluso el pequeño café Sevilla tenía un encanto del pasado con sus paredes adornadas con espejos. Luarca, Llanes, San Esteban de Pravia, Avilés, Mieres o Sama igualmente podía presumir de buenos locales con sus tertulias correspondientes.

Gijón, de todas formas, se llevaba la palma de buenos cafés, muy en particular en la calle Corrida, con el Imperial, el Oriental, el Príncipe, el San Miguel en la plaza del mismo nombre y el Gran Café Dindurra, en el Paseo de Begoña, pegado al teatro Jovellanos, que es el único que se salvó de una muerte cierta en manos de bancos o de joyerías.

El Dindurra, con más de cien años sobre sus mesas de mármol, sobre sus divanes y sus columnas-palmera, según diseño del arquitecto Del Busto, uno de los grandes en Asturias del arte modernista ha lavado la cara en las últimas semanas con una capa de pintura muy acertada, cuadros con fotografías del Gijón finisecular o espejos de la misma época, es como un remanso en el tiempo, un lugar apropiado para la tertulia o para el pensamiento en soledad sonora.

Mucho se ha escrito sobre este viejo y joven café, mucho se ha hablado y mucho se ha paseado entre sus mesas, por el piso superior, al lado de una barra siempre bulliciosa. Incluso en este mismo diario, que ahora publica la presente glosa, se recomendó en libro gastronómico, sus delicadas croquetas.

Es el zoco de la vida gijonesa en la mañana, al mediodía, por la tarde y en las noches de fiesta, cuando el café de hábitos moderados se permite la licencia de continuar abierto más allá de las doce. Viejo café siempre a pie firme, confidente de escritores y de banqueros, de actores que pasaron por el Jovellanos y el Arango, de industriales y de estudiantes --la planta alta del Dindurra, en los días de invierno, es el refugio de muchos estudiantes con los libros sobre el mármol y la taza de café al lado. Salón de ávidos lectores de periódicos, de íntimas confidencias de jóvenes enamorados o de amigas que se cuentan las últimas noticias de su barrio o de la villa jovellanista.

Mariano Tudela, el escritor gallego que pasó toda su vida en Madrid y estudió más de una vez el tema de las tertulias en los viejos cafés, decía que "Hay quien ve en la tertulia un rasgo de identidad casticista a ultranza, por lo que defienden a capa y españa el sesgo madrileño de lo tertuliano. Para éstos, las viejas tertulias provincianas no eran más que un ensayo general con todo en el que el tertuliano se preparaba para su salto a Madrid". Con la vida tan agitada de Madrid hoy en día se puede decir que la tertulia ha regresado a la provincia para disfrutar de tiempo y de tranquilidad.

El café Dindurra, de todas formas, no ha perdido nunca su carácter de centro tertuliano, y aunque no es el café Gijón de Madrid, ni el Gambrinus de Nápoles, ni el Hungaria de Budapest, ni tampoco el Chinés de Lisboa, ni los afamados centros cafeteriles de Viena, Roma o Palerno, el local asturiano tiene una personalidad propia y es el único en toda la región que permanece en pie; los otros centros de café de Asturias fueron arrasados con el fuego de los tiempos y del dinero. El Dindurra es un ejemplo que tenemos que admirar.

miércoles, 23 de mayo de 2007

A. Miller: simply very interesting



lunes, 21 de mayo de 2007

I've given you everything...

“America, I’ve given you everything and now I am nothing. It occurs to me that I am America”- says Allen Ginsberg in his autobiography Kaddish. After reading this statement, can we think of America as an individualist country? Anybody having read a bit about American history can recall terms such as the pioneer, the self-made man or the frontier-man, all of them reflecting the topic of individuality and the difference with the other: the “self” and “the other”. The American dream could be reached by means of trusting oneself and challenging one’s own limits. No way: the American dream is actually reached once you have defied yourself and have discovered where your place is within society and how to deal with the community. In America, as elsewhere, it is not possible to be purely individualist.

Nevertheless, progress is seen in a country where individual freedom and a certain establishment or collective agreement is respected, and this is also the case of the United States, at least in theory. Together with the Civil Rights and a Constitution where “all men are created equal” (this statement having its “buts”, though), all of them contributing to the progress of the community to make it develop in good terms, since every individual must feel identified with the country. The consequence of a pluralized interchange of single individuals with distinctive features is in the end what decides the configuration of what we have come to know as the United States.

Ginsberg seems to make a patriotic claim to his land with the phrase pointed at at the beginning, If he gives everything for his fatherland, he is nothing, may this be because he is nothing but America or because he loves his country so much that he sacrifices everything, resembling the way a martyr gives his/her life for God, glad to do it. In these terms, and as it has been commented on many times before, America is a kind of protecting god for its citizens, whose manierist expressions of patriotism know no limits. Actually, the limit itself is one’s transcendence, linked to the idea of private and public religion. And actually, it is probably within Europe where individuals are much more themselves and develop their personalities with total freedom, completely free from this American determination of being a new country, as well as from the responsibility of having to configure our own collective to show the rest. The claim in the Old World would be therefore “Europe, I’ve given you everything and now I’m a European yet an individual citizen, owner of my history and my independence. I am my balanced personality of past, present and future, and there is a Europe living in me”.

viernes, 18 de mayo de 2007

The New America and The Old Europe


Though I don't agree at all with some of the things it says, I'll post some extracts from a very interesting article called Utopia Achieved, by Chris Richardson, on the meaning of American way of life and how Europe's dreams could only be shaped in the New World:

For the European, America represents something akin to exile, a phantasy of emigration and, therefore, a form of interiorization of his or her own culture. (...) The whole foundation of America is a response to this dual operation of a deepening of the moral law in individual consciences, a radicalization of the utopian demand which was always that of the sects, and the immediate materialization of that utopia in work, custom and way of life. (...) This material utopia of the way of life, where success and action are seen as profound illustrations of the moral law, was crystallised by exile and emigration and these have, in a sense, transformed it into a primal scene.

(...) America is the original version of modernity. We are the dubbed or subtitled version. America ducks the question of origins; it cultivates no origin or mythical authenticity; it has no past and no founding truth. Having known no primitive accumulation of time, it lives in a perpetual present. (...) America has no identity problem. (...) The US is utopia achieved. (...) The emergence of these societies (US) at the margins deprives the historical societies of their (EU) destinies. The brutal extrapolation of their essence across the seas means that they lose control of their development. (...) Their vision of the world will always be beyond our grasp, just as the transcendental, historical Weltanschauung of Europe will always be beyond the Americans. (...)

History and Marxism are like fine wines and haute cuisine: they do not really cross the ocean, in spite of the many impressive attempts that have been made to adapt them to new surroundings. This is just a revenge for the fact that we Europeans have never really been able to domesticate modernity, which also refuses to cross the ocean, though in the other direction. There are products which cannot be imported or exported. That is our loss... and theirs.

(...) We are still at the centre, but at the centre of the Old World. They who were a marginal transcendence of that Old World are today its new, eccentric centre. Eccentricity is stamped on their birth certificate. We shall never be able to excentre or decentre ourselves in the same way. We shall therefore never be mnodern in the proper sense of the term. And we shall never enjoy the same freedom -not the formal freedom we take for granted, but the concrete, flexible functional, active freedom we see at work in American institutions and in the head of each citizen. Our conception of freedom will never be able to rival their spatial, mobile conception, which derives from the fact that at a certain point they freed themselves from that historical centrality.

(...) Everything that has been dreamt on this side of the Atlantic has a chance of being realized on the other. They build the real out of ideas. We transform the real into ideas, or into ideology. Here in America only what is produced or manifested hsa meaning; for us in Europe only what can be thought or concealed has meaning.

(...) Admittedly, the irony of community is missing here, as is the playfulness of social life. The charm to be found in social graces and in the theatre of social relations is all transferred outwards into the advertising of life and lifestyles. This is a society that is endlessly concerned to vindicate itself, perpetually seeking to justify its own existence. Everything has to be made public: what you are worth, what you earn, how you live -there is no place here for interplay a subtler nature. The society's 'look' is a self-publicizing one.

(...) Salvation no longer has to do with the divine or the State, but with the ideal form of practical organization. Is this to be traced back to the secularization of conscience effected by Protestantism, to the introjection of divine jurisdiction into daily discipline?

Literary Genres in the Bible


Just some hints on some (of the basic) literary genres within the Hebrew Bible (namely the Old Testament of the Christian Bible):

Historical Fiction can be found in Joseph in Genesis, Samson in Samuel or David in Samuel.

Lyric Poetry in the Psalms and the Song of Songs

Philosophical Poetry in the book of Job, and

Biblical Prophecy in Amos, Hosea, Isaiah and Jonah

this post shall be enlarged some other time; meanwhile... have fun tracing the roots of some of the current outstanding genres in literature!

sábado, 12 de mayo de 2007

Tu Risa

Ríete de la luna, del día, de la noche.
Ríete de este torpe muchacho que te quiere.
Niégame el aire, el pan, la luz, la primavera...
Pero tu risa nunca, porque me moriría.


Unos versitos de Neruda para acompañar estos días de primavera. I shall comment on the author some other day, now American Drama is waiting for me...

domingo, 15 de abril de 2007

YOM HASHOAH


Hoy, para la memoria, es un día triste. Para todos. Es un día que no han llegado a ver todos los que perecieron a la sombra del ejército alemán de la vergüenza, pero en el que sus familiares aún los recuerdan por quiénes fueron, lo que significaron, y lo que su muerte ha supuesto para todo un pueblo. Por estos seis millones de judíos, hoy Yom Hashoah o día del Holocausto, y por todos los que no volvieron a ver la luz más allá de los muros de los campos de concentración nazis dispersados por la Europa dominada, se ha inaugurado en Madrid un monumento a las víctimas de la masacre y para -como aparece inscrito en hebreo en el propio monumento- que toda la humanidad "recuerde". Allí, junto a quienes nos emocionábamos con la oración del Kaddish (foto superior) y con los versos de Elie Wiesel, estaban el Presidente de la Comunidad Judía de Madrid (Jacobo Israel Garzón), el Rabino de la Sinagoga Masortí de Madrid (Moshe Bendahan), el embajador de Israel en España (Víctor Harel), el Defensor del Pueblo (Enrique Múgica), la concejala Ana Botella... pero pese a tantas caras conocidas, toda la atención estaba centrada en el recuerdo de millones de almas libres que se vieron reducidas, sino al olvido, sí al más absoluto de los desprecios: la incertidumbre y el destierro de toda chispa humana y divina. Voy a citar al respecto unas palabras de Primo Levi, superviviente italiano de Auschwitz y autor de una interesantísima trilogía autobiográfica:


Si esto es un hombre


Los que vivís seguros

en vuestras casas caldeadas.

Los que os encontráis, al volver por la tarde,

la comida caliente y los rostros amigos:

considerad si es un hombre

quien trabaja en el fango

quien no conoce la paz

quien lucha por la mitad de un panecillo

quien muere por un sí o por un no.

Considerad si es una mujer

quien no tiene cabellos ni nombre

ni fuerzas para recordarlo.

Vacía la mirada y frío el regazo

como una rana invernal.


Pensad que esto ha sucedido;

os encomiendo estas palabras.

Grabadlas en vuestros corazones

al estar en casa, al ir por la calle,

al acostaros, al levantaros;

repetídselas a vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,

la enfermedad os imposibilite,

vuestros descendientes os vuelvan el rostro.



Que la estrella de David, que mira al cielo desde el monumento, ilumine el camino para que, como sugiere Levi, podamos ser hombres y mujeres libres y vehículos de paz. Shalom.